*ALERTA SPOILERS
¿Me creerías si te digo que la película de terror más taquillera de este siglo, pues superando los 420 millones de recaudación ha batido el récord alcanzado el año pasado por 'Sinners'; es una reflexión feminista sobre la falta de consentimiento libre y el abuso de poder en las relaciones sentimentales firmada por un hasta ahora anónimo veinteañero cuya principal experiencia previa como director se ha desarrollado en YouTube? No sé si resulta menos verosímil que una película de miedo con esta temática atraiga al gran público o que un hombre blanco heterosexual y nativo digital haya desarrollado la empatía necesaria para preocuparse por lo que ocurre cuando un chico secuestra la voluntad de la chica que no le desea, y consigue únicamente ser correspondido a través de medios de control y manipulación. Pero sí, ambas cosas acaban de pasar. Os hablo de 'Obsesión' de Curry Barker, una película de bajo presupuesto destinada a ser de nicho y de culto que además de haberse convertido en un sorprendente éxito de taquilla nos obliga a cuestionarnos muchas ideas preconcebidas que tanto han contribuido a inocularnos los romances made in Hollywood, como la automática victimización del "pobre chico" que no logra seducir a la "chica de sus sueños" y la romantización de las tácticas perversas para conseguirlo. 'Obsesión' nos muestra el lado oscuro de idealizar a la persona de la que te has enamorado hasta el punto de que te guste más ese ideal que el ser humano real, y las consecuencias de creer que el amor verdadero consiste en subordinación e idolatría. Soñar con una pareja ideal concebida sólo para complacerte produce monstruos, y sobre todo acaba convirtiéndo al soñador en uno.
'Obsesión' nos muestra el lado oscuro de idealizar a la persona de la que te has enamorado hasta el punto de que te guste más ese ideal que el ser humano real, y las consecuencias de creer que el amor verdadero consiste en subordinación e idolatría
La escena inicial de esta terrorífica e inquietante película podría ser una escena de cualquier comedia romántica sobre el chaval dulce pero torpe enamorado de su mejor amiga que no se atreve a revelar sus sentimientos. De hecho Bear, el protagonista de 'Obsesión', podría ser perfectamente Ross Geller de 'Friends' o Ted Mosby de 'Cómo conocí a vuestra madre'. La película arranca en una típica cafetería estadounidense, no por casualidad, pues es el escenario habitual de ese tipo de "sitcom" en el que los colegas se reúnen a diario, donde Bear está ensayando frente a una camarera cómo declararse a Nikki, su amiga desde el colegio y también compañera en la misma tienda en la que ambos trabajan como dependientes. Se nos sitúa en el terreno narrativo del romanticismo para que reflexionemos sobre el concepto hegemónico de estar enamorado. "Pienso en ti en todo momento. Estás en todo lo que veo, en todas las canciones que escucho", dice Bear. No hace falta ser un genio para darnos cuenta de que la ficción romántica ha convertido en "lo normal" estar obsesionado con la persona que te gusta, verla y buscarla en todas partes. Pero si escuchamos atentamente podemos percatarnos de que ese tipo de fijación obsesiva y compulsiva con el otro no es otra cosa que una proyección narcisista que tiene poco de corriente y moliente y mucho menos de inocente. Bear no es "sólo un chico parado frente a una chica pidiéndole que lo ame". En ese monólogo no destaca ninguna cualidad de Nikki, no se refiere en ningún momento a qué le gusta de ella más allá de que ella siempre se ha preocupado por él y es la única persona que lo trata con verdadera amabilidad, la única que le ha mostrado apoyo real en el duelo por la muerte de su abuela. Esta falsa declaración de amor es una auténtica declaración de intenciones del autor de la película. Desde el primer momento nos hace ver que el centro de la fijación romántica de Bear es que ella le hace sentirse cuidado y querido, que ella cubre sus necesidades emocionales, en definitiva; es él mismo. Más que estar enamorado de Nikki lo está de su atención hacia él, de que ella le hace sentir bien y alivia su soledad, de la idea de que una mujer lo cuide y lo quiera, pero no parece estar dispuesto a ofrecer reciprocidad. Lleva más de una década de amistad suspirando por ella en secreto, aunque se ha encargado de que sea un secreto a voces porque todos los demás amigos del grupo saben que está enamorado de ella y por lo tanto implícitamente ella también, pues obviamente es la mejor forma de dificultar que ella busque otra pareja por miedo a hacerle daño. El victimismo es la carta de amor de Bear, que permanece esperando sentado a que una relación le caiga del cielo sin tener que hacer nada para construirla, y que se considera a sí mismo altruista y buen amigo cuando sólo tiene detalles con Nikki porque está aguardando pacientemente su recompensa amorosa y sexual. La amistad con ella es el medio para otro fin, no un vínculo afectivo que ha ido mutando espontáneamente hacia otro tipo de afecto. El guión se sitúa conscientemente en las antípodas del tropos “friends to lovers” y quiere que seamos conscientes de que Bear lleva diez años usado la amistad como excusa para estar cerca de Nikki y obtener información de su intimidad que seguramente ella no daría a ningún chico que la pretendiese romántica o sexualmente, algo que tantas mujeres hemos experimentado en la realidad con esos “buenos amigos” que cortaron abruptamente su tan preciosa amistad con nosotras cuando supieron que jamás nos sentiríamos atraídas sexualmente por ellos.
La trama de comedia romántica se convierte en una fábula de terror esa misma noche en la que Bear tenía pensado confesar sus sentimientos. A pesar de que Nikki llega a preguntarle directamente si se siente atraído por ella, él se acobarda más que nunca y le miente descaradamente. ¿Para qué arriesgarse a ser rechazado si puede comprar ese amor a un módico precio? Los 6,99 dólares que le que ha costado un trozo de madera supuestamente mágico adquirido aquella tarde en una tienda esotérica a la que había acudido para intentar tener un detalle caballeroso con Nikki, un plan que también acaba abandonando por torpeza y egoísmo. Quería sorprenderla reponiendo el collar con un colgante de cristal que se le había roto a su amiga, pero la conoce tan poco que no sabe escoger uno que le vaya a gustar y acaba comprando simplemente una caja que parece un artilugio infantil y de broma, que contiene la varita de "One Wish Willow" que promete cumplir tu mayor deseo con solo partirla en dos. En ese momento vuelve a olvidarse de lo que realmente necesita Nikki para enfocarse en aquello que él desea. La pesadilla empieza por algo tan absurdo como rogarle a un palo que cumpla sus sueños, por su necesidad de evitar ante todo la posibilidad de recibir un no por respuesta. A su ego le parece mejor una improbable oportunidad que una más que previsible negativa. Para ser un perdedor, tal como él se describe a sí mismo, parece tener muy mal perder. De esa falta de autoestima nace precisamente su ego desmedido, que considera el emparejamiento con una mujer que pueda ser deseada y anhelada por otros hombres como la forma de validación externa que necesita para sentirse seguro de sí mismo, suficientemente hombre, aceptado y admirado por el resto. No estamos ante un mal de amores, sino ante una cuestión de estatus.

CUIDADO CON LO QUE DESEAS
La citada barrita "One Wish Willow" no está concebida para representar y desatar el mal, no se trata de un objeto maldito que volverá en tu contra todo aquello que deseas, simplemente funciona, cumple literalmente el deseo que le pides. Sólo puede cumplir uno pero lo cumplirá para siempre, mientras viva la persona que lo ha deseado. Es irreversible. El problema no está en su magia, cuyos términos son muy sencillos y explícitos si te detienes a leerlos. El problema es que hay que elegir el deseo con cuidado. Es un deseo malo el que trae lo malo. La malignidad que retrata la película es la de una persona egoísta capaz de pedir un deseo que para beneficiarle necesariamente perjudicará a otras personas. El único responsable de ese daño es quien formula el deseo. La película sólo muestra las consecuencias de tratar a otros como medios para un fin. En el caso de Bear, nos muestra en qué consiste querer a una persona como si fuese una cosa. Pedirla para ti como si fuese comida a domicilio.
La película sólo muestra las consecuencias de tratar a otros como medios para un fin. En el caso de Bear, nos muestra en qué consiste querer a una persona como si fuese una cosa. Pedirla para ti como si fuese comida a domicilio
Bear solicita al romper la ramita que Nikki "lo ame más que a nadie en el puto mundo". No pide confianza para ser honesto con ella, no pide que le dé una oportunidad para probar como sería como pareja, no pide que se fije en él como algo más que un amigo… Para ser una ocurrencia en un momento de nervios por no haberse atrevido a expresarse, un impulso inmaduro que no puede ni sospechar que vaya a funcionar, su forma de formular su deseo nos advierte que lo que siempre ha querido de Nikki es su absoluta devoción, no un vínculo en condiciones de igualdad. No sólo se muestra dispuesto a obligarla a quererle a sabiendas de que ella lo ve sólo como un amigo, sino que quiere que lo haga por encima del resto de personas del mundo, incluyéndose a sí misma. Esto significa en la práctica que busca que lo priorice siempre a él por delante de todas sus otros vínculos afectivos, sean familia o amistades, también de sus propias motivaciones vitales y aficiones, como su pasión por la escritura, para centrarse sólo en su pareja. En definitiva, no sólo desearía controlar su voluntad, sino vaciarla completamente de ella, robarle su identidad, todo lo que hace que Nikki sea Nikki, para convertirla en un complemento de la suya, para reducirla a ser "la novia de Bear".
Cuando formula el deseo no sabe que va a ocurrir esto tal cual, pero a los pocos segundos vemos a Nikki desandar el camino de entrada a su casa en la primera de infinitas escenas aterradoras que sucederán a partir de ahora, para pedirle que la lleve con él a la suya, cuando ella ya había decidido retirarse a dormir por esa noche. El deseo ha sido concedido y Bear lo toma aunque suponga que los deseos de Nikki desaparecerán para estar sometida a sus órdenes. Lo que asusta en esta cinta nunca es lo sobrenatural, una fuerza externa y extraña, sino que el mal, como siempre, es una elección propia, que viene del interior de uno mismo.
NO ES AMOR
La 'Obsesión' del título hace referencia a la visión del amor romántico que tiene el protagonista, que previamente ya estaba obsesionado con Nikki, su mejor amiga, y todo en su vida giraba alrededor de poder estar a su lado. A él no se le conoce ninguna ambición profesional que no sea seguir como dependiente en la misma tienda en la que trabaja Nikki para poder verla todos los días, ni ninguna afición que no sea quedar con ella una vez a la semana en el mismo bar después de la jornada laboral. Hay otros amigos en el grupo pero sus conversaciones con ellos versan sobre Nikki y cómo conseguir reunir el valor para confesarle sus sentimientos. Bear está convencido de que una relación con Nikki bastaría para llenar su vacío existencial y daría a su vida todo el sentido sin necesitar ningún otro propósito. Su idea del amor se hace realidad en el cuerpo de Nikki. Pero no es amor, lo que Bear siente se llama 'Obsesión'. Y por eso Nikki se convierte en un ser dependiente que pone su vida en espera si no está con Bear, que sólo vive para satisfacer sus necesidades y sólo se siente feliz cuando está junto a él. Lo que termina haciendo Nikki, sus ataques constantes de inseguridad y celos, sus muestras desproporcionadas de cariño, su desesperación por agradar y obtener la aprobación constante de Bear; son el reflejo exacto de lo que él siente por ella, su traslación literal y liberación sin límites, por encima de todo y de todos, incluso del bienestar y seguridad de la propia Nikki, y finalmente de otras personas.
El personaje de Nikki nunca amenaza ni actúa de forma directamente agresiva o rabiosa, siempre juega la carta de dar pena, de victimizarse y quejarse para manipular, replicando exactamente la forma de Bear de relacionarse con sus seres queridos. Se hace daño a sí misma y recurre a tácticas para hacer sentir culpable a Bear si pretende hacer cosas sin ella aunque sea ir a trabajar, igual que como apunta la película desde el principio Bear se dedica a utilizar las cosas tristes que le ocurren, como la muerte de su abuela o la de su gato, para lograr el cariño y la atención de Nikki. Él le cuenta todas sus penas pero parece no saber mucho de las suyas, como su incomodidad en su actual trabajo o la mala relación que tiene con su padre. De los detalles más íntimos de la vida de Nikki se entera por otros personajes de la película que parecen conocerla mejor que él y escucharla más.
La nueva Nikki no es otra cosa que la versión no censurada de la obsesión de Bear por ella, una versión no preocupada por la reacción ajena, deshinibida, sin el exagerado sentido del ridículo y el miedo al rechazo que mantenían a Bear paralizado e incapaz de expresar sus sentimientos
El quid de la cuestión es siempre el sentimiento de frustración por no sentirse correspondido en la misma medida, el convencimiento de no estar recibiendo lo que uno cree merecer. La voz interior que ha estado durante años susurrando latente preguntas en la mente de Bear como "¿por qué no me quieres como yo te quiero a ti?" es la que escuchamos salir chillando de la garganta de Nikki, desatada y sin complejos, aterradora pero honesta. La nueva Nikki no es otra cosa que la versión no censurada de la obsesión de Bear por ella, una versión no preocupada por la reacción ajena, deshinibida, sin el exagerado sentido del ridículo y el miedo al rechazo que mantenían a Bear paralizado e incapaz de expresar sus sentimientos. Es el retrato sincero de qué significa la total dependencia emocional, el hecho de obsesionarte con otra persona hasta el punto de considerarla la solución a todos tus problemas, la fuente de toda tu felicidad, la pieza que te falta para estar completo. Cuando lo único que quieres en la vida es la adoración de una persona, que te profese devoción y no quiera nada ni a nadie como a ti. La otra persona se convierte para ti en un poderoso objeto de deseo, algo que tiene que ser tuyo ante todo, dejas de verla como un ser humano con sus propios deseos y necesidades, y pasa a ser una cosa que quieres tener contigo y para ti todo el tiempo. Tu tesoro, bien guardado en una caja fuerte cuyo candado es un amor con la fuerza de los mares y el ímpetu del viento.
EL VILLANO QUE SE SIENTE VÍCTIMA
No hay mayor malignidad que el egoísmo y la crueldad que se justifican a sí mismas como necesarias, que se consideran un medio para obtener algo justo. Como el hombre que se considera a sí mismo bueno pero que cree tener derecho a decidir sobre el destino de una mujer, a suspender su libertad de acción en nombre del amor verdadero. Sólo pensarlo es de por sí terrorífico. No tiene porqué ser maltratador ni violento. El secuestro de la voluntad ajena es violencia en sí misma. Y lo más grave de esto es que el villano se considera a sí mismo la víctima, como Humbert Humbert decía sentirse atrapado y seducido por Lolita, la niña de 13 años a la que estaba drogando para poder violarla. Nikki da en todo momento señales de desorientación que hacen suponer que su auténtico yo no está presente en su cuerpo cuando se muestra atraída por Bear, lanza gritos de auténtico pánico en medio de momentos de intimidad sexual o se muestra completamente inerte, gritos que sólo asustan a Bear porque lo hacen sentirse como lo que realmente es y se niega a reconocer ante sí mismo: un secuestrador y un violador.
A pesar de esos breves momentos de lucidez del yo de Nikki, se va a convivir con él y se hacen oficialmente novios, y durante un breve lapso de tiempo vuelve a ponerse en marcha la narrativa romántica de la película. Se pasan todo el tiempo juntos haciéndose arrumacos, en el trabajo y en casa. No se separan nunca ni ninguno de los dos tiene más vida aparte de su corta relación. Pronto el horror terminará de interrumpir el simulacro de amor, y Nikki volverá a dar pistas a Bear, esta vez conscientemente, de que no es ella la que vive con él, le hace la cena y se acuesta con él. A la vez, su cuerpo empezará a actuar como una mascota, se quedará mirando a su dueño mientras duerme, le esperará en la puerta haciéndose sus necesidades encima cuando él se ausenta de casa, intentará siempre por activa y por pasiva que no salga por la puerta sin ella… Y aunque parezca exagerado esto es ni más ni menos el tipo de adoración sumisa que anhelaba Bear, que sólo veía el pedigrí de una chica guapa y lista, un valioso ejemplar que sacar a pasear y que exhibir orgulloso ante el resto de hombres, una posesión que le otorgase categoría de macho alfa y le permitiese dejar de ser el cachorro abandonado por su camada.
Bear es la encarnación perfecta de ese tipo de hombres que hemos considerado siempre inofensivos e incluso adorables. Que nos han dado pena por estar atrapados por malvadas "femme fatale" en lo que hemos aceptado comúnmente llamar "friendzone", como si una relación de amistad entre un hombre y una mujer fuese una especie de purgatorio para ellos
Bear no se ha inventado el supuesto derecho de ser correspondido, ni que el fin del amor verdadero justifica los medios, aunque este sea el secuestro de su mejor amiga, que está atrapada en un cuerpo que actúa a voluntad de otro. ¿A cuántos acosadores, chantajistas emocionales y manipuladores psicológicos hemos idealizado gracias a las películas románticas? ¿A cuántos protagonistas masculinos les hemos perdonado el abuso de poder sobre sus pares femeninas solo porque su personajes era solo un chico majo pero tímido sin habilidades para ligar que estaba muy enamorado pero no era capaz de expresarlo de otro modo que no fuese dar pena y victimizarse? Bear es la encarnación perfecta de ese tipo de hombres que hemos considerado siempre inofensivos e incluso adorables. Que nos han dado pena por estar atrapados por malvadas "femme fatale" en lo que hemos aceptado comúnmente llamar "friendzone", como si una relación de amistad entre un hombre y una mujer fuese una especie de purgatorio para ellos, una fase de tortura que tienen que atravesar con el objetivo de trascenderla y lograr a cambio de esa sufriente espera la recompensa de tener sexo con ellas o de ser su pareja.

ESPECTADOR NO FIABLE
¿Quién no se acuerda de que todos los chicos fans de la película '500 días juntos' (Marc Webb, 2009) llamaban zorra a Summer simplemente por no haberse enamorado de Tom, al que le dijo desde el primer día que no quería una relación de pareja con él? El mensaje de la película era precisamente que es un error guiarse por las proyecciones de nuestro enamoramiento que hacemos sobre la otra persona y la gran distancia que hay entre esas expectativas románticas y la realidad del amor. Pero ellos sólo vieron lo que quería ver el protagonista, un desengaño provocado por las falsas esperanzas de una mujer fría y calculadora que parecía cálida y espontánea. No son menos los espectadores masculinos que hoy creen que 'Obsesión' trata sobre una "novia loca" en lugar de retratar a un violador de rostro amable. ¿Habrá un mecanismo en el cerebro masculino que les impida detectar a un narrador no fiable cuando la historia está contada desde el punto de vista de otro hombre?
Son muchas otras las películas que como 'Obsesión' han empleado el recurso del narrador no fiable para intentar advertirnos sobre las consecuencias de que los hombres busquen a mujeres ideales o ideadas "ad hoc", sean robots, droides o hasta simples muñecas hinchables; ante su incapacidad emocional para relacionarse con el sexo femenino en términos de igualdad, y que cuyas tramas han permanecido erotizadas y romantizadas en el recuerdo colectivo. El caso más característico es el de Her (Spike Jonze, 2013) en la que su protagonista Theodore, interpretado por un icónico como siempre Joaquin Phoenix, se compra un sistema operativo de inteligencia artificial al estilo de Chat GPT al que le escoge, cómo no, una voz femenina y sexy, nada menos que la de Scarlett Johanson, para que le haga compañía tras el divorcio de su mujer. Lo que hace especial a Samantha, esta voz envolvente, es que no es un ser humano con problemas propios, que se cansa o se enfada o puede estar ocupada cuando la necesitamos. Es perfecta porque está siempre de buen humor y disponible cuando Theodore la necesita. Y ahí está el quid de la cuestión, y que entronca directamente con 'Obsesión', aunque aquí solo haya susurros en lugar de chillidos y colores pastel y mucha luz en lugar de sombras en la oscuridad: el protagonista quiere una pareja sin conflicto, que nunca le lleve la contraria u oponga resistencia, que sea como él imagina que es. La propia ex mujer de Theodore resume la trama de la película en un diálogo que los espectadores parecen haber suprimido a propósito de su selectiva memoria, cuando le dice: "Siempre quisiste tener una mujer sin tener que enfrentarte a los problemas de la vida real. Me alegro de que la hayas encontrado, es perfecta para ti". Samantha no tiene cuerpo pero es un objeto adaptado al deseo narcisista de Theodore, que llega a molestarse porque ella imite el sonido de la respiración para parecer más humana, y se enfada diciendo "yo creía que eras mía" cuando se entera de que ella puede hablar con otros sistemas operativos y otros seres humanos y sentir por ellos lo mismo que por Theodore. Él quería a alguien que reparara su corazón herido, necesitaba una enfermera para su convalecencia emocional en lugar de una compañera de vida. Llegó a considerar a Samantha su novia porque era literalmente su asistente personal y personalizada, porque esa es justamente la idea machista de pareja que a los hombres les han enseñado a desear.
En el sexo y en el amor el machismo les inculca a los hombres desde que nacen la incondicionalidad del afecto de las mujeres, por eso esperan esa absoluta disponibilidad, esa entrega total que nos resulta tan monstruosa y desagradable en el contexto de una película de terror como 'Obsesión', pero cuya cotidianidad en las parejas normales y corrientes a nuestro altededor hace palidecer a cualquier posesión infernal. Y aunque crean buscar una relación estable, están siempre solos incluso emparejados por su miedo al compromiso real, a tener que esforzarse por conectar realmente con otro ser humano y exponerse al dolor, a la pérdida, a la frustración, a la decepción. Aunque parezcan hombres sensibles y no cumplan externamente los cánones patriarcales porque hablan despacio y bajito y no van al gimnasio, en su incapacidad de amar se advierte que la masculinidad tradicional aprendida que desprecia la vulnerabilidad sigue intacta en su interior, porque el amor consiste en esencia en aceptar ser vulnerables ante el otro.
En el sexo y en el amor el machismo les inculca a los hombres desde que nacen la incondicionalidad del afecto de las mujeres, por eso esperan esa absoluta disponibilidad, esa entrega total que nos resulta tan monstruosa y desagradable en el contexto de una película de terror como 'Obsesión', pero cuya cotidianidad en las parejas normales y corrientes a nuestro altededor hace palidecer a cualquier posesión infernal
No podemos subestimar el preocupante hecho de que la reacción masculina por excelencia a 'Obsesión' siga siendo incomodarse por las razones equivocadas. Muchos están publicando críticas en redes sociales como Letterboxd en las que se congratulan de que por fin sienten representado su miedo a que una mujer celosa les arruine la vida. En su cabeza esta película hace justicia poniendo de manifiesto que existen los hombres maltratados por sus novias. Aunque tampoco nos sorprende a las que hemos ido a la sala de cine a ver la película, porque allí mismo hemos podido disfrutar in situ de las risas de los tíos y del calificativo repetido de "vaya loca, bro". No ven a una chica secuestrada intentando escapar de su captor, siguen sin querer darse cuenta de lo aterrador que es para las mujeres vivir en un mundo que hace tan fácil que los hombres en los que confían se vuelvan sus agresores aprovechándose justamente de esa confianza. Sin embargo, durante casi todo el metraje el comportamiento de Bear se presenta como evidentemente reprochable, salvo al principio, y sin duda alguna como la causa original de toda la tragedia que se desata. Pero por si quedara alguna duda, la escena más escalofriante de 'Obsesión' nos dibuja un sencillo croquis de la ausencia de consentimiento. Nikki está durmiendo abrazada a Bear y cuando él se mueve sigilosamente para escapar sin despertarla, escucha la voz de la auténtica Nikki desde dentro de su cuerpo, que permanece profundamente dormido y no está hablando aunque podamos oírla. Nikki le pide a Bear que no haga ruido para no despertarla y que la mate mientras duerme. Literalmente le suplica que acabe con su sufrimiento, y él, que ya no puede negar que es plenamente consciente de que se está aprovechando de una mujer atrapada en un cuerpo que no dirige ella misma, se limita a preguntarle de forma tan fría como rabiosa: "¿Qué es lo que tiene tan malo estar conmigo?", Ella no podría ser más clara en su respuesta: "Nunca he estado contigo". Él se va y huye hacia delante hasta que es demasiado tarde para renunciar a su deseo o cambiarlo. De hecho, cuando intenta llamar al número de atención al cliente no lo hace para cancelarlo, sino para mejorarlo. Para averiguar si existe alguna forma de seguir manteniendo a Nikki a su merced sin que ella le monte esas escenitas que lo tienen acojonado tanto a él como a los espectadores no fiables.
Sin embargo, la libre interpretación del público masculino ha encontrado la forma una vez más de pasar por alto las escenas clave, hasta el punto de que el director ya ha tenido que explicitar más de una vez en entrevistas y coloquios sus intenciones como autor, como en su día tuvo que hacer Nabokov con su novela “Lolita” ante quienes insistían en que se trataba del retrato de un romance no convencional o incluso de una novela erótica. Según Curry Barker “No hay lugar a dudas de que el protagonista toma malas decisiones. Ni siquiera intenta arreglar el problema que ha creado hasta que hay una persona muerta, vaya, cuando ya es muy tarde para poder arreglarlo. Si hubiese intentado arreglarlo desde el primer momento en que es consciente de qué está pasando realmente, la película sería otra y quizá habría mejores argumentos para defender a Bear, pero esa no es la película que yo quería escribir".

DESEAR ANULAR EL DESEO AJENO
¿Cómo es posible que veamos maldad y violencia en alguien que sólo quiere ser amado? Porque no existe el derecho a ser amado por alguien que no te corresponde espontáneamente, igual que no existe el derecho a tener relaciones sexuales con personas que no te desean, a pesar de que existe una industria global y extremadamente lucrativa que se dedica a proporcionar como servicio ese violento abuso de poder llamado prostitución, que como ocurre en 'Obsesión', suspende mágicamente a cambio de dinero la autonomía sexual y la libre voluntad de la mujer prostituida. La activista feminista y superviviente de trata con fines de explotación sexual, Amelia Tiganus, siempre remarca en sus conferencias y entrevistas que el putero que se considera a sí mismo buena persona y que se comporta de forma caballerosa y amable, es el que más daño emocional inflige a las mujeres porque siempre las obliga a fingir que lo quieren como a una pareja, exige un tratamiento romántico, pide conversaciones como las de las películas, en su fantasía intenta recrear la seducción real. Exactamente lo mismo que ocurre en 'Obsesión'. De este modo impide a la mujer cuyo cuerpo está sometiendo a su control la posibilidad de abstraerse de él, obligándola a performar su propia intimidad. El ego del "putero majo" o del "violador romántico" como Bear busca que las mujeres le entreguen lo que reservan para su vida privada, quieren lo placentero de las relaciones sentimentales sin el cuidado y esfuerzo mutuos. Exigir el pack completo, querer sentir que se les entrega cuerpo y alma, no les permite a sus víctimas ni siquiera la posibilidad de disociarse de lo que es simplemente sexo forzoso, que es el único mecanismo de protección psicológica y por ende de supervivencia al trauma. El putero al que disculpamos porque se siente solo y por buscar atención y amor más que sexo no ve la tortura intrínseca en exigir las palabras de cariño, las miradas de admiración, la performance de una conexión auténtica con una persona a la que deseas de verdad. Igual que Bear no quería verla en su particular hechizo de amor a Nikki. Es el poder lo que les ciega, un privilegio del que hacen uso porque se lo otorga de antemano la cultura patriarcal, que subordina a la mujer al rol de objeto de deseo frente a la posición de sujeto deseante del hombre.
¿Cómo es posible que veamos maldad y violencia en alguien que sólo quiere ser amado? Porque no existe el derecho a ser amado por alguien que no te corresponde espontáneamente, igual que no existe el derecho a tener relaciones sexuales con personas que no te desean, a pesar de que existe una industria global y extremadamente lucrativa que se dedica a proporcionar como servicio ese violento abuso de poder
Ni el sistema prostitucional ni la obsesión de Bear son otra cosa que violencia sexual adornada de discursos que la justifican e incluso romantizan como medio para un fin superior, o que como mínimo la excusan como "un mal menor". Los fines aducidos cambian pero el medio que se usa y del que se abusa siempre es el cuerpo de las mujeres y sus derechos como seres humanos siempre terminan perdidos por ese camino de cosificación y deshumanización. Los "chicos majos" son el peor tipo de agresor porque a sus crímenes se suma la hipocresía, la insistencia no sólo de no ser criticados por lo que hacen mal, sino de ser además comprendidos e incluso aplaudidos por el daño que hacen. Bear siempre se muestra a la defensiva cuando sus allegados le sugieren que quizá se esté aprovechando de la fragilidad y evidente inestabilidad emocional de Nikki. Él esperaba ser compadecido por tener que sufrir las crisis de Nikki o por aguantarlas estoicamente.
Lo realmente grave no es sólo que menosprecien el consentimiento de las mujeres como un obstáculo a lo que les pertenece por derecho y busquen de una u otra manera interrumpirlo impunemente, sino que pretendan seguir disfrazando su violencia machista de romance, de algo aspiracional y bello. El director de 'Obsesión', Curry Barker, también ha hecho alusión en sus entrevistas a que de la película se ha eliminado la escena de un monólogo de Nikki sobre la diferencia entre romance y amor, y creo que ese interés del autor en diferenciar la aspiración a un ideal romántico de la realidad de amar a otra persona es la clave para comprender el mensaje de esta obra. Es la misma diferencia entre tratar al otro como un recipiente vacío que llenar de nuestras expectativas o relacionarnos con reciprocidad con otros seres humanos. Para que exista una relación equitativa y sana nunca hay que perder de vista los deseos y necesidades del otro, y aceptar que estas son independientes de las nuestras e incluso pueden ser antagónicas. Todo deseo que conlleve anular el deseo de los demás es tiranía y supone esclavitud. Y la esclavitud, por muy bien que la pinten, nunca podrá ser voluntaria y elegida, siempre es impuesta por definición. Nadie te debe su deseo porque el deseo y el deber son opuestos.
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