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15.04.26

"El problema es que existan tantos hombres a los que les excita sexualmente que las mujeres no puedan moverse ni hablar"

  • Carmen Magdaleno

'Abril, hoy no es invierno' el nuevo cortometraje de la cineasta y activista contra la explotación sexual, Mabel Lozano (Toledo, 1967) estará en la sección oficial de la décima edición del festival de cortos Skyline Benidorm, que en pocos años ha logrado convertirse en referente a nivel nacional y una cita imprescindible para lograr la calificación necesaria para entrar en la selección de los Premios Goya. Su obra llega como uno de los platos fuertes a la programación del Skyline, que este año se celebra del 18 al 25 de abril, tras su estreno en San Sebastián y haber acumulado hasta siete premios en su periplo por el circuito de festivales. En ella Lozano narra el caso real de una mujer con parálisis cerebral que contacta de forma repentina con una abogada especializada en violencia de género contra mujeres con discapacidad para pedirle socorro.

El grueso de la trama del corto se desarrolla a través de los mensajes de texto, más bien mensajes de iconos y monosílabos, que la protagonista, Abril, envía de forma intermitente. Esta decisión narrativa consigue reflejar de forma tan simbólica como sobrecogedora, sin necesidad de sensacionalismo, el gran hándicap de las víctimas de violencia machista con parálisis cerebral, porque además de todas las dificultades a las que se enfrentan todas las mujeres en su situación, se encuentran de partida con una gran barrera de comunicación.

Mabel Lozano (M.L):  El objetivo era que pudiéramos meternos en el cuerpo de Abril, que solo podía mover tres dedos de su mano derecha para escribir y solo tenía acceso ocasional a un móvil para escuchar música si se "portaba bien". En una hora libre al día que tenía para salir sola a la calle con su silla de ruedas, únicamente cuando hacía buen tiempo, porque en invierno no la dejaban pasear, lograba mandar uno o dos mensajes por medio de emoticonos. Quería que sintiéramos el esfuerzo titánico que tuvo que hacer para contar el calvario que estaba sufriendo por sus limitaciones físicas, y que pudiésemos valorar su perseverancia, pues necesitó mucho tiempo, pasaron meses, hasta que pudo transmitir del todo qué le estaba ocurriendo. Estamos ante las más vulnerables de las vulnerables, porque no hay mayor indefensión que no contar con una forma efectiva de comunicarse. Esa incomunicación expone a las mujeres con parálisis cerebral a una mayor brutalidad en la violencia que reciben, porque el agresor se siente totalmente impune, no sólo porque no pueden oponer resistencia física, sino porque creen que no podrán contar nada de lo que les hacen. Esto les da carta blanca a los más sádicos, actúan como si nadie les estuviera viendo y dan rienda suelta a toda su crueldad.  

Mabel Lozano

Poco a poco se va desvelando qué le pasaba a Abril: era una mujer de 36 años que llevaba siendo prostituida por su padrastro desde los 15, con la complicidad de su madre y hermanos que vivían de su pensión por discapacidad y del dinero que los puteros pagaban por violarla. Más de cinco hombres al día. Al igual que con el caso de Gisèle Pélicot, al descubrir esto, con todo lo horrible que es que alguien que se supone que debe quererte y cuidarte te exponga a violencia sexual para ganar dinero, pensé que lo que más miedo da es que sea tan fácil encontrar tantos hombres dispuestos a pagar por violar a una mujer sedada o a una niña con parálisis cerebral. Seguramente muchos de ellos vecinos que se encontraba por la calle las pocas veces que salía a pasear…

M.L: Su caso es espeluznante por la frialdad de su entorno, su negligencia llegaba hasta el punto de que nunca le solicitaron una silla de ruedas motorizada aunque son gratuitas en nuestro sistema sanitario público, la obligaban a usar la manual para limitarla más todavía. No le daban de comer ni la llevaban al baño si se negaba a recibir a los puteros, y la premiaban si se mostraba dócil y no gritaba. El teléfono móvil fue uno de esos premios, se lo prestaban solo para escuchar música; también salir a pasear o pintar. Para tener algo de ocio, pequeños momentos de vida de verdad, tenía que pagar caro, con su sumisión a esa tortura diaria. A Abril le gustaba mucho pintar desde que aprendió en el colegio, porque su padre biológico la escolarizó como una alumna más, en un colegio corriente, no un centro especial, y aunque tras su muerte no la dejaron volver a estudiar, conservó el gusto por la pintura. No te imaginas las acuarelas increíbles que es capaz de pintar con su boca. Es una artista con todas las letras. Pues esos ratos de placer genuino y tranquilidad con el pincel le costaban todo el dolor del mundo.

Yo pensaba que ese nivel de crueldad era una excepción, que era un hecho único que a una familia se le ocurriese vivir de explotar sexualmente a una hija y aprovecharse de su discapacidad para no tener que trabajar, pero al entrar en contacto con asociaciones e investigar el tema he descubierto que como el resto de horrores de la cultura de la violación, como la pederastia o las violaciones mediante sedación, son un patrón cultural. El problema es precisamente lo que tú apuntas, que existan tantos hombres a los que les excita sexualmente que las mujeres no puedan moverse ni hablar, que es lo que tiene en común el caso de Abril con el de Gisèle Pélicot, salvando las distancias. Que lo que les da morbo a tantos hombres de todas las edades y orígenes sociales es justo que las mujeres no podamos expresar nuestra voluntad, que seamos objetos inertes a su merced. Es ahí donde hay que poner el acento, en la demanda de cuerpos indefensos, que se pague por secuestrar el consentimiento, por el hecho de que no puedan decirles que no a ninguna de sus prácticas. Por eso la prostitución siempre se provee de vulnerabilidad: social, cultural, económica, física… de infancia y jóvenes víctimas de violencia sexual, de inmigrantes sin regularizar, de mujeres en situación de pobreza o en riesgo de exclusión social, etc. Ninguno de los puteros que pagaron por violar a Abril pueden alegar que pensaba que estaba ahí por su propia voluntad. Esa manida excusa no vale. 

Lo que les da morbo a tantos hombres de todas las edades y orígenes sociales es justo que las mujeres no podamos expresar nuestra voluntad, que seamos objetos inertes a su merced. Es ahí donde hay que poner el acento, en la demanda de cuerpos indefensos, que se pague por secuestrar el consentimiento

Hablas de patrón cultural y los datos lo confirman, según los estudios de ASPACE, Confederación de Asociaciones de Personas con Parálisis cerebral, por cierto la organización para la que trabaja Ángeles Blanco, la abogada que ayudó a Abril a salir de su secuestro domiciliario, el 84,7% de la violencia que sufren las mujeres con parálisis cerebral es sexual. Además de las barreras de comunicación, hay otros factores que hacen a las mujeres con parálisis cerebral más vulnerables a la violencia sexual, como por ejemplo el hecho de depender de terceros para las tareas cotidianas como la higiene corporal. Creo que tu corto, con los encuadres escogidos en las escenas, transmite muy bien en imágenes simbólicas esa relación de abuso de poder que parte de normalizar desde la invasión corporal por terceros, que otra persona maneje tu cuerpo todo el rato para moverte o alimentarte, a menudo sin preguntarte si estás incómoda, sin explicarte que puedes decidir dónde apoya su mano y dónde no, sin preocuparse por si te está agarrando demasiado fuerte… Hay una correlación entre la autonomía corporal y la agencia sexual.

M.L: Es que esa es una de las claves, que se desprecia la agencia humana de estas mujeres, que no se las trata como adultas, personas de pleno derecho. El cuerpo de Abril no acompañaba a su capacidad intelectual, que era más que completa, sino que lo suyo eran altas capacidades. Fue capaz de comprender todos los textos legales y con instrucciones que le mandó su abogada, de tomar medidas para que su proxeneta y sus familiares no se enteraran de que estaba intentando denunciarlos… fue muy astuta y paciente a pesar de lo urgente de sus circunstancias. La infantilización eterna a la que estaba sometida fue su cárcel pero también su salvación, porque gracias a que la subestimaron y a que en sus prejuicios e ignorancia su familia equiparaba su parálisis cerebral a una discapacidad intelectual, le dieron un teléfono móvil y con él la llave de su jaula. Y con respecto a la autonomía corporal no lo había pensado pero tienes razón, cómo vas a aprender que tu cuerpo es tuyo y que nadie puede tocarlo sin permiso si nadie te pregunta qué necesitas, qué quieres, cuáles son tus preferencias, porque no contemplan la idea siquiera de que tengas pensamientos y opiniones propias.

De hecho es muy llamativo en la historia de Abril que en ningún momento nadie del personal sanitario o trabajadores sociales, se percatasen de que algo raro pasaba, a pesar de que ella le cuenta a su abogada que cuando la llevaban al centro de salud porque estaba enferma intentaba con gestos y gritos captar la atención de los médicos y expresar su miedo y angustia.

M.L: Que el crimen pasase desapercibido fue por culpa de que nadie le preguntaba directamente a ella nada, seguimos con esa infantilización, todo era por intermediación de sus cuidadores, su padrastro o su madre. Sólo se dirigían a ellos para tratar sobre Abril, pero nunca con Abril. No se las escucha porque se tiende a pensar que no tienen voz propia. Cuando decimos que hay que darles voz a las mujeres con discapacidad estamos siendo parte del problema, porque la voz ya es suya, ellas tienen voz pero la estamos silenciando. Los demás sólo tenemos que prestarles atención, mirarlas a los ojos y preguntarles a ellas. Es que ni una de las veces en las que Abril salía sola, ni una vez, nadie de su pueblo se paró a hablar con ella. Además de que haya gente dispuesta a ganar dinero con la explotación sexual de mujeres vulnerables y hombres que desean violentarlas y pagan por ello, la tercera pata que lo hace posible es el resto de la sociedad mirando hacia otro lado.

Además de que haya gente dispuesta a ganar dinero con la explotación sexual de mujeres vulnerables y hombres que desean violentarlas y pagan por ello, la tercera pata que lo hace posible es el resto de la sociedad mirando hacia otro lado

El guión también señala la falta de adecuación de los sistemas genéricos de protección a las necesidades especiales. Por ejemplo, la falta de logopeda en las casas de acogida, imprescindibles para que las mujeres con parálisis cerebral puedan hacerse entender, la ausencia de accesibilidad en los teléfonos de atención y las comisarías de policía, la escasez de personal especializado…   

M.L.: Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y la Administración de Justicia no están preparados para recibirlas y de hecho las expulsan. Tanto es así que el caso de Abril fue sobreseído porque en el juzgado consideraron que no podía comparecer, tampoco la creyeron capaz de entender su situación y dar testimonio de ella. Ni el proxeneta ni ninguno de los puteros ha sido procesado ni condenado. Abril tuvo que salvarse a sí misma usando sus escasos recursos con ingenio, y por supuesto tuvo la suerte de encontrarse a una mujer comprometida y preparada para entenderla y esperarla. La especialización y formación de todo el personal público que trate con violencia machista en los diferentes pasos, desde la primera llamada, que estén preparados para atender de forma acorde a las particularidades psicológicas y clínicas de cada mujer, es fundamental para que las denuncias salgan adelante.  

'Abril, hoy no es invierno'

A pesar de todo creo que el enfoque del guión aporta esperanza porque teniendo absolutamente todo en contra y todos los obstáculos posibles para poder escapar de su situación, Abril es capaz de hacerlo, tiene muchas capacidades y las utiliza. Sin restar importancia a todo lo que tuvo que superar Abril ni banalizarlo, hay un mensaje de empoderamiento hacia las mujeres con parálisis cerebral.

M.L: Es cierto que asumir internamente el capacitismo de la sociedad contra ellas es un gran enemigo de todas las mujeres con alguna discapacidad, en todas las mujeres vemos cómo la falta de autoestima es un caldo de cultivo para aceptar relaciones de maltrato y abuso de poder, y en el caso de las mujeres con parálisis cerebral esa relación causal se refuerza y se retroalimenta y es importante romper ese ciclo. Abril tiene que estar muy orgullosa de lo que consiguió, no se trata de exigir a las víctimas que sean heroínas ni que arriesguen su vida para denunciar, sino de exigir al sistema que esté a la altura de todo lo que ellas arriesgan y todo el trabajo emocional interno que tienen que hacer para atreverse a denunciar. Hay muchas barreras visibles e invisibles para todas, y en el caso de las mujeres con parálisis cerebral es ya una auténtica carrera de obstáculos. Nuestro deber es garantizar que valga la pena lanzarse a esa carrera, que haya una meta de vida mejor, digna y segura esperándolas al final, y acompañarlas siempre, correr en su equipo.

Parece que al menos el público está en el equipo de Abril, entre los premios que ha ido recibiendo este corto destacan varios del público. ¿Sientes que la audiencia empieza a ser menos reticente a ver y valorar este tipo de historias tan duras y que nos devuelven un reflejo poco agradable de lo que somos como sociedad?

M.L: Creo que la diferencia en la recepción del público de 'Abril, hoy no es invierno' con otros trabajos míos anteriores, como 'Ava' sobre prostitución de menores o 'Biografía del cadáver de una mujer' es cómo se está presentando en los festivales. Necesitamos que deje de colocar en nichos apartados las historias que tratan temas sociales como las distintas discriminaciones que sufrimos las mujeres por ser mujeres. Si en un festival partimos de secciones marginalizadas, y nos ponen en huecos fuera de la sección oficial, como "Mujer", "Derechos Humanos" y otras tácticas de segregación más que de inclusión, el mensaje que mandas al público es que esos temas son menores, que no son universales, que importan menos y por eso hay que hacerles un hueco, meterlos en una esquinita apartada del programa. Así es mucho más complicado llegar al gran público, no te dejan acercarte a él. Noto que estamos empezando a salir de ese gueto, estamos en la sección oficial del Skyline porque allí abordan todas esas temáticas como se merecen y se las toman en serio porque la vida es esto, no son "cosas de chicas", no es "representación forzada de minorías", es el pan de cada día. El sistema prostitucional es la expresión más literal de cómo funciona el patriarcado sin ir más lejos, en cómo funciona la prostitucuión está la clave de toda la cosificación que sufrimos las mujeres en el resto de ámbitos sociales, ¿cómo no va a ser un tema universal la esclavitud más antigua de las historia de la humanidad? ¿Cómo va a ser un tema marginal si la encontramos en cada rincón del planeta?

Si te paras a pensarlo es un encasillamiento injusto porque toda película parte de una visión política y social determinada del mundo, solo que los dramas sociales son más honestos que por ejemplo las películas de acción o las comedias románticas, que lanzan igualmente mensajes políticos que normalmente refuerzan el sistema establecido pero disfrazan su posicionamiento de simple entretenimiento apolítico.

M.L: Por desgracia en la producción audiovisual todavía sí sigue imperando la reticencia hacia los temas sociales y más si planteas proyectos de ficción pura y no te limitas a lo documental, porque el principal prejuicio de los productores es que la gente va al cine a escapar de la realidad, que los temas demasiado realistas, incómodos, no venden ni interesan. Realmente hay un interés en que no interesen, porque cuando llegas a la audiencia en igualdad de condiciones que el resto de películas te das cuenta de que la gente conecta, se conmueve. Es muy importante que se pueda hacer ficción sobre asuntos como la prostitución, es la mejor forma de trasladar la verdad concreta sobre ella, es mucho más efectiva que estadísticas y argumentos teóricos. Empatizar con las víctimas como Abril y meterse en su piel es más poderoso, y creo que precisamente se le ponen trabas por ser un arma tan poderosa de cara a deslegitimar entre la ciudadanía de a pie la demanda de prostitución. Es un negocio millonario, demasiado suculento, se ha permitido que sea un pilar de la economía de todos los países, sobre todo los más turistificados, como España. Es generalizado el desprecio contra películas que se centran en temas de justicia o inclusión social. La mayor parte de nuestro trabajo como cineastas están está en convencer de que merece la pena producir estas películas, gastamos mucha más energía en ese paso previo que en escribirlas o rodarlas, la mayor parte de buenas ideas se quedan por el camino y mueren en cajones que consideran que el “cine social” no es “cine de verdad”. Los cineastas comprometidos tenemos que esforzarnos el doble, la forma en que contamos historias tiene que ser impecable para que se le perdone el fondo social, una película de acción puede ser artísticamente mediocre, la técnica no importa en una comedia romántica, pero el cine social tiene que ser excelente, hay que firmar obras de arte sublimes para que no se la tache automáticamente de panfleto político.

Desde luego ficciones como las tuyas que nos acercan la realidad de esclavitud y violencia extrema que nos encontramos detrás de lo que se vende como un servicio cualquiera, contribuyen a crear un nuevo sentido común en el que haya consenso sobre cosas que deberían serlo ya, como no desear tener sexo con alguien que no desea tenerlo contigo. Gracias por usar el arte para hacer política en el mejor de los sentidos.

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